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5 autos que se convirtieron en la obsesión secreta de las estrellas de Hollywood

No hace falta un contrato millonario para delatar el gusto de un famoso: basta ver qué modelo aparca frente a su casa. Detrás de cada alfombra roja hay un garaje que dice más de la estrella que cualquier entrevista, con vehículos elegidos por sonido de motor, exclusividad o el simple placer de ser irrepetibles. Estos cinco autos se convirtieron en la firma silenciosa de algunos de los famosos más vigilados del planeta.

Ninguno se compra por catálogo: se encargan, se personalizan y a veces se esperan años. Aquí va el repaso de los cinco que más obsesión han generado entre celebridades, con las cifras y la historia detrás de cada capricho.

1. Rolls-Royce Boat Tail del 2021

Con una carrocería que imita la popa de un yate, maletero trasero convertido en bar y sillones de picnic ocultos bajo el chasis, el Boat Tail no es un auto: es una embarcación con volante. Rolls-Royce nunca confirma compradores, pero la industria coincide en que uno de los tres únicos ejemplares pertenece a Beyoncé y Jay-Z. Interior de cuero y madera lacada a mano, sin dos unidades idénticas en el mundo.

Bajo el capó monta el V12 de 6.75 litros con 563 caballos de fuerza y 664 libras pie de torque, cifras casi secundarias frente al precio: unos 28 millones de dólares. No hay ranking de potencia que compita con el hecho de que solo existen tres en el planeta. Por eso encabeza esta lista: la obsesión aquí no es velocidad, es exclusividad absoluta.

2. Bugatti Chiron del 2018

Líneas tensas, el característico «herradura» en la parrilla y una cabina que combina cuero cosido a mano con paneles de fibra de carbono visible: el Chiron es escultura antes que transporte. Bad Bunny es uno de los nombres vinculados públicamente a este superdeportivo, valorado en cerca de tres millones de dólares, y no ha sido ajeno a los dolores de cabeza de mantenimiento que exige una máquina así.

El W16 cuadriturbo de 8.0 litros entrega 1.500 caballos de fuerza, suficientes para un 0 a 60 millas por hora en menos de 2.5 segundos. Tracción total y una velocidad máxima limitada electrónicamente cerca de 261 millas por hora lo colocan entre los autos de calle más rápidos jamás producidos. Es el capricho que exige seguro, mecánico dedicado y paciencia infinita.

3. Bugatti Veyron del 2006

Antes del Chiron, el Veyron fue el rey indiscutido: carrocería de curvas suaves, motor visible tras vidrio y una cabina que prioriza el drama visual sobre la practicidad. Kanye West lo hizo parte de su iconografía visual en videos musicales de la década pasada, consolidando al Veyron como sinónimo de éxito extremo en la cultura del hip-hop.

Su W16 de 8.0 litros con cuatro turbos rendía 1.001 caballos de fuerza, con una versión Super Sport que llegó a 1.200 caballos de fuerza y superó las 267 millas por hora. Fue el primer auto de producción en romper la barrera de las 250 millas por hora, y ese récord —más que cualquier campaña de marketing— es lo que lo volvió irresistible para quien ya lo tenía todo.

4. Rolls-Royce Cullinan del 2019

Alto, imponente y con la parrilla vertical más reconocible del mercado, el Cullinan es el primer SUV de Rolls-Royce y el preferido de Kim Kardashian dentro de una colección que también incluye Maybach y Lamborghini. Cabina con techo estrellado iluminado, asientos reclinables traseros y materiales que rivalizan con los de un yate privado.

El V12 biturbo de 6.75 litros entrega 563 caballos de fuerza y 627 libras pie de torque, con tracción total y suspensión neumática adaptada para absorber cualquier imperfección del pavimento. Es el SUV que permite llegar a un evento sin renunciar a la altura de mando ni al lujo de una limusina, y por eso domina los garajes de la farándula.

5. Ferrari F430 Spider del 2005

Techo retráctil, líneas tensas heredadas de la Enzo y un rugido de V8 que se reconoce a media cuadra: el F430 Spider fue el capricho descapotable de nombres como Jay-Z, Beyoncé y Kim Kardashian en distintos momentos de sus colecciones. Cabina deportiva de dos plazas, con instrumentación centrada en el tacómetro y paletas al volante.

Su V8 de 4.3 litros entregaba 483 caballos de fuerza y 343 libras pie de torque, suficientes para un 0 a 60 millas por hora en 4.1 segundos. Tracción trasera y caja secuencial F1 lo convirtieron en el Ferrari descapotable de referencia de mediados de los 2000, y en una de las puertas de entrada favoritas de los famosos al mundo de los superdeportivos italianos.

Yuniet Blanco Salas

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