Nadie sueña con un viaje bajo la lluvia, hasta que descubre que algunos paisajes solo existen gracias a ella. Las cascadas que aparecen de la nada, el verde casi irreal de la vegetación, las nubes pegadas a las montañas y las fachadas de madera brillando bajo el agua forman parte del encanto.
En estos lugares el paraguas se vuelve parte del equipaje y del paisaje. Estos cinco destinos demuestran que la lluvia, bien aprovechada, puede ser la mejor aliada de un viaje.
1. Meghalaya, India

En esta región del noreste del país se encuentran Mawsynram y Cherrapunji, dos de los lugares más lluviosos del planeta, con más de 11,000 milímetros anuales según distintas fuentes.
El monzón, que llega entre junio y agosto, alimenta cascadas como la Nohkalikai y una red de cuevas, además de los famosos puentes vivientes, hechos con raíces entrelazadas, que pueden medir hasta 50 metros y aguantar el peso de decenas de personas.
2. Kauai, Hawái (Estados Unidos)

Es la isla más verde y lluviosa del archipiélago, y su cima, el monte Waiʻaleʻale, que en hawaiano significa «agua desbordante», registra un promedio cercano a 9,800 milímetros al año.
Esa lluvia constante alimenta una red de cascadas, bosques tropicales y acantilados cubiertos de vegetación que parecen sacados de una película.
3. Milford Sound, Nueva Zelanda

Con más de 6,000 milímetros de lluvia al año, este fiordo del parque nacional de Fiordland, declarado Patrimonio de la Humanidad, ofrece su mejor espectáculo cuando llueve.
Sus paredes de granito, que caen hasta 1,200 metros, se llenan de cascadas temporales que desaparecen al cabo de unas horas. Los cruceros por el fiordo son la forma más sencilla de verlas de cerca.
4. Bergen, Noruega

Conocida como la «capital del paraguas», llueve unos 200 a 240 días al año, según la fuente, y aun así es una de las ciudades más visitadas de Noruega.
Sus casas de madera de colores en el barrio hanseático de Bryggen, Patrimonio de la Humanidad desde 1979, brillan bajo el agua, y el funicular Fløibanen sube al monte Fløyen para ver la ciudad entre las nubes. Los bergenenses lo resumen sin drama: aquí nadie cancela un plan por la lluvia.
5. Isla de Chiloé, Chile

En el sur de Chile, esta isla de clima húmedo es famosa por sus 16 iglesias de madera, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000, y por los palafitos de Castro, casas sobre pilotes que se asoman al mar.
El verde intenso de sus campos contrasta con el azul del océano, y la lluvia le da al paisaje un aire melancólico que lo hace todavía más fotogénico.