VIAJES Y TURISMO

5 lugares donde el eco y los susurros hacen cosas casi imposibles

Hay edificios que parecen jugar con el sonido: un susurro cruza una cúpula entera, un aplauso vuelve convertido en el canto de un pájaro, un muro circular lleva una voz de un extremo a otro.

No es magia, sino geometría. Las ondas sonoras viajan pegadas a una pared curva, como ocurre en las llamadas galerías de susurros, o rebotan en cientos de escalones, y el resultado es un efecto que se vive con el oído. Estos cinco lugares permiten comprobarlo en persona.

1. Catedral de San Pablo, Londres (Inglaterra)

Su Galería de los Susurros está a unos 30 metros de altura, tras subir entre 257 y 259 escalones. Un murmullo pronunciado junto a la pared se oye a unos 32 metros, al otro lado de la cúpula.

Fue allí donde lord Rayleigh descubrió hacia 1878 este efecto, hoy conocido como ondas de galería de susurros. Conviene confirmar antes de ir si la galería está abierta, porque el acceso ha cambiado en los últimos años.

2. Pirámide de Kukulcán, Chichén Itzá (México)

Si te paras a unos 50 metros de la fachada norte y das una palmada, la escalinata devuelve un eco que suena como el canto de un quetzal.

El ingeniero acústico David Lubman lo estudió en 1998, y concluyó que los escalones funcionan como una rejilla de difracción, que distorsiona el sonido de vuelta. En el Gran Juego de Pelota, el eco de un aplauso puede repetirse hasta siete veces.

3. Muro del Eco, Templo del Cielo, Pekín (China)

Este muro circular, dentro del recinto del templo, es uno de los ejemplos históricos más citados de galería de susurros.

La voz se desliza por la curva de la pared y llega nítida al otro extremo, a pesar de la distancia. Es una parada sencilla dentro de la visita al templo y funciona mejor cuando hay poca gente.

4. Gol Gumbaz, Bijapur (India)

Este mausoleo, con su enorme cúpula, alberga una de las galerías de susurros más famosas del mundo, mencionada junto a las de San Pablo y Pekín como ejemplo histórico. Un sonido emitido en un punto de la galería se percibe con claridad en otro.

5. Grand Central Terminal, Nueva York (Estados Unidos)

Frente al restaurante Oyster Bar, en el nivel inferior de la estación, existe una galería de susurros que cualquiera puede probar sin pagar nada.

Basta que dos personas se coloquen en esquinas opuestas, de cara a la pared, y una susurre mientras la otra escucha. Es un plan sencillo para hacer en medio del trasiego de la ciudad.

Yuniet Blanco Salas

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